María Teresa León nos dejó algunas noticias sobre Sagunto en la Guerra Civil en la novela titulada Juego Limpio. María Teresa León con las Guerrillas del Teatro acompañó a Rafael Albertí, recorriendo todos los frentes de guerra de la zona centro. Conoció en primera persona los problemas de la huerta valenciana, asediada por los bombarderos alemanes -¡Cuidado con el zapatones!-. Los zapatones - hidroaviones He-59 - hostigaban de tal modo el trabajo de los labradores que muchos abandonaron el cuidado de los naranjales. La novela recoge noticias sobre carretilleros ametrallados, acequias bombardeadas... Nos ha dejado notas sobre la importancia de la naranja para la economía republicana...con 24 millones de árboles Valencia aporta 200 millones de pesetas a la República...Pero sí hago mención a María Teresa en ésta entrada es por una información sobre los obreros de Sagunto, sobre una representación teatral que tuvo lugar en la que entonces era conocida como la Fábrica de Armamento nº 15. Dice sobre los obreros de Sagunto:
¿Os acordáis cuando fuimos a Sagunto y aquella representación memorable dentro de un taller de Altos Hornos del Mediterráneo, sobre una plataforma de tren? La planta siderúrgica había resistido bombardeos innumerables. Los aviones venían del lado del mar de las islas Baleares, descargaban sus bombas y regresaban a sus bases de las islas gobernadas por un conde italiano. Los obreros de los altos hornos eran el orgullo de la clase proletaria, nuestro propio orgullo. Seguían en sus puestos. Para ellos no era una simple consigna resistir. Resistían junto a sus martillos y fraguas, junto a sus coladas de mineral y sus hornos. Días y días, meses sin pedir permiso para salir, pues eran los depositarios de secretos de fabricación que nadie podía conocer. Después de más de un año, el único alto en su camino fue el día de nuestra llegada. ¡Hora y media de asueto! Las Guerrillas del Teatro tenían el honor de un público excepcional. Junto a mí un viejo obrero decía: Hace más de dos años que no voy al teatro. Y por todos los lugares libres se instaló un público con las manos sucias y las caras sudorosas y los trajes de faena, engrasados, para ver bailar a las Guerrillas sus danzas populares de otras regiones, para oír los graciosos versos de Lope de Vega y las afortunadas ocurrencias de Chejov, de Alberti, de Santiago Ontañón...Un jovencito que habló agradeciendo el espectáculo al contestar a mis palabras de gratitud, ya que ellos eran los héroes de la retaguardia industrial que abastecía a los frentes, nos dijo: Gracias, camaradas artistas, porque cuando nos sentimos entre estos hierros y este ruido creemos a veces que estamos solos. Hoy nos habéis dado un día feliz. A los que pregunten por nosotros contestadles que si la guerra la tenemos que ganar los obreros con disciplina y trabajo prometemos ganarla, que ellos hagan lo mismo y no nos saboteen nuestro trabajo con discusiones, con diferencias indignas de los que han de presentar un frente unido contra el fascismo-y añadió después de una vacilación- contra el fascismo internacional-.
La función que menciona tendría lugar en primavera de 1938 cuando Sagunto y su factoría sufría en asedio aéreo de los savoia SM-79 y SM-81 además de las incursiones de los hidroaviones alemanes que tenían base en Pollença. La ciudad y la factoría habían sobrevivido a más de 130 raids de bombardeo y la producción de guerra no cesaba gracias al empeño de los obreros.
Las fotos de la nave de talleres corresponden a las primeras fases de rehabilitación, - sobre el año 2004-, cuando se estaba preparando esta histórica instalación industrial para la celebración de eventos culturales en el marco de la Ciudad del Teatro que la Generalitat Valenciana estaba patrocinando. Pasados los años y algunos proyectos teatrales - grandes producciones como el de Las Troyanas de Eurípides- llevados finalmente a término con resultado satisfactorio, parece que la situación de endeudamiento y crisis económica que padece la Generalitat Valenciana impide que se celebren más eventos culturales en éste preciado espacio industrial.
Quizás deberíamos recuperar el espíritu de la Guerrilla de Teatro, quizás deberíamos replantearnos cual es el fin, cual es el propósito de la Cultura. Quizás deberíamos pensar que una vez desembolsadas cantidades económicamente escandalosas es un auténtico derroche no aprovechar éste espacio industrial. Quizás necesitemos otros gestores de la cultura más apegados a la realidad.
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